No. 17 QUIERO QUE USTED SE CASE CONMIGO

publicado a la‎(s)‎ 23 may. 2011 6:56 por Darvin Horem

Año 2009, Serie ¨A¨, Ejemplar # 16, 07 de Junio de 2009

© 2009 Todos los derechos reservados, por: Pastor Jorge Palacios Z, jpalacios@horem.org

Iglesia de Cristo Horem, San Salvador, El Salvador, www.horem.org .

Lucas 15:11-13

(11) También dijo: Un hombre tenía dos hijos;

(12) y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.

(13) No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.(Biblia Reina Valera 60)

La parábola del hijo pródigo es una de las más conocidas en el evangelio del Señor Jesús, muchas veces es tema de predicación y otras tantas es tema de conversación. Una gran cantidad de cristianos han regresado al Camino de Dios oyendo el poderoso mensaje que tiene esta parábola, hay una tremenda actualidad en esa historia de los dos hermanos y el padre amoroso que espera el regreso de su hijo menor con un gran amor. El sufrimiento de la espera ha sido grande para el padre; pero para el hijo, el sufrimiento ha sido también impresionante. A decir verdad los desordenes de la vida de pecado nos llevan a comer algarrobas, alimento propio para cerdos.

Así nos pasó a nosotros, por lo menos a mi así me ocurrió. Es tal la vida de pecado que ya no tenemos más alternativa que adentrarnos en el lodo cenagoso de la perversidad. Hay quienes se pierden en los vicios, otros en los desenfrenos de una sexualidad descontrolada, otros en una vida licenciosa de lujurias vergonzosas, trasnochando en largas jornadas dedicadas a los placeres de este mundo. Para entonces no hay más alimento que algarrobas. El alma se nutre con los placeres y las perversidades del cuerpo, mientras que el espíritu está dormido. Debido a esto, la Biblia dice en palabras del Apóstol Pablo que estábamos muertos en delitos y pecados. (Efesios 2:1)

Muchas veces nos concentramos en el derroche, sufrimiento y regreso del hijo pródigo. Este día quiero que nos esforcemos por entender las causas de la caída de este hombre que habiendo recibido su herencia fue y la malgastó en placeres hasta llegar a un callejón sin salida, donde solamente Dios nos puede rescatar.

Me llama la atención que el hijo pródigo pide herencia para irse lejos a una provincia apartada. Su alma ya tenía planeado mover a este hombre lejos de la casa del padre, entre más lejos mejor para los propósitos de corromperse en la maldad. Mientras estaba en la casa paterna su posibilidad de perderse en los placeres que su carne anhelaba no eran posibles, tenía que respetar las reglas de su hogar. Tenemos que poner mucha atención en esto porque es claro que hay dos cosas que nos pueden conducir al camino del pródigo. Alejarnos y apartarnos de la casa del padre.

En la casa del padre no le faltaba nada, solamente que no podía tener una vida de libertinaje, tenía libertades pero no podía excederse en actos no permisibles bajo el techo del hogar primario. Este hombre no buscaba medios para cubrir necesidades materiales, si no que buscaba medios para llevar una vida desenfrenada. Por eso tuvo que alejarse de la casa del padre una provincia apartada.

Nosotros somos hijos de Dios y por tanto no podemos alejarnos de la casa del Padre, es decir no podemos dejar de congregarnos porque pronto puede llegar el deseo de alejarnos y apartarnos, dos señales que nos indican peligro. El Señor Jesús nos dijo que separados de El no podemos hacer nada, y yo creo que alejados del Señor Jesús no somos nada. Vea con cuidado lo que dice el Evangelio de Juan, Capítulo 15 y verso 5: “ Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Ya sabemos de sobra que no podemos separarnos del Buen Pastor, no podemos separarnos de la Vid Verdadera. Eso fue lo que llevó al pródigo al fracaso, precisamente separarse de su hogar, alejarse y separarse de la casa del padre.

Cuando Jesús se transfiguró a la vista de Pedro, Juan y Jacobo; sabemos que se juntaron a El Moisés y Elías. Ambos en una dimensión fuera de la dimensión terrenal. Esto fue algo sobrenatural, más allá de todo entendimiento. Moisés había muerto sin que nadie supera donde quedó su tumba, Elías fue arrebatado al cielo y no vio muerte alguna. Claro que Pedro, Juan y Jacobo no se hubieran querido alejar ni apartar de este grandioso momento. Por eso Pedro, le dice al Señor Jesús: bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.(Mateo 17:4)

Claro que sí, yo hubiera pedido lo mismo, usted también. Quedémonos aquí Señor, no queremos alejarnos ni apartarnos de ti en este glorioso momento. Esto es para que los disfrutemos, más bien enseñamos más de la Palabra, ya no bajemos del monte Señor. Eso era lo que Pedro quería decir. Nada de separarnos ni alejarnos, queremos estar cerca de ti en todo tiempo.

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Usuario desconocido,
5 jun. 2011 19:36
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