No. 2 RESTAURACION DE LOS AÑOS PERDIDOS

publicado a la‎(s)‎ 22 may. 2011 10:57 por Darvin Horem

Año 2009, Serie Ĩ, Ejemplar # 2, 01 de Marzo de 2009-03-09

© 2009 Todos los derechos reservados, por: Pastor Jorge Palacios Z, jpalacios@horem.org

Iglesia de Cristo Horem, San Salvador, El Salvador, www.horem.org

 

Joel  1:1-4 (1)  Palabra de Jehová que vino a Joel,  hijo de Petuel. (2)  Oíd esto,  ancianos,  y escuchad,  todos los moradores de la tierra.   ¿Ha acontecido esto en vuestros días,  o en los días de vuestros padres? (3)  De esto contaréis a vuestros hijos,  y vuestros hijos a sus hijos,  y sus hijos a la otra generación. (4)  Lo que quedó de la oruga comió el saltón,  y lo que quedó del saltón comió el revoltón;  y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.

Definitivamente el propósito de Dios para nuestra vidas es que cosechemos en abundancia. Solamente nos pide que cumplamos con el principio de siembra y cosecha, es decir que sembremos en abundancia para cosechar en abundancia. La semilla la da Dios (2 Corintios 9:10) para el que siembra, así como el pan lo da para que quien coma, quede saciado.

El pasaje de Joel que hemos citado, nos muestra a Dios ha declarado palabra contra su pueblo ha causa de la desobediencia. Israel ha provocado la ira del Señor, y por tanto hay cuatro generaciones que van a sufrir consecuencias. Literalmente, habla de padres, hijos, nietos y bisnietos, para que se cumpla la escritura que dice: Éxodo 34: (7)  el que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y que no tendrá por inocente al culpable ; el que castiga la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta generación.

Debido a la desobediencia no habrá rendimiento en la cosecha, y por tanto no habrá semilla que sembrar en lo futuro. Alguien se preguntará diciendo: Entonces Dios no es amor? Tenemos que entender que Dios es justo, no hay maldad en sus acciones, siempre somos nosotros los seres humanos los que provocamos consecuencias negativas para nuestras vidas a causa del pecado. Cada vez que desobedecemos a Dios estamos colocándonos fuera de la protección divina. En ocasiones no acontece nada malo de inmediato, pero la desobediencia a Dios traerá efectos negativos en algún momento de nuestras vidas o de nuestros descendientes.

Repito, el objetivo del Señor es darnos cosecha abundante. Es decir que quiere vernos prosperados en todas las áreas de nuestras vidas. Tanto en lo espiritual como en lo material Dios quiere que cosechemos frutos, es decir frutos espirituales y frutos materiales, porque Dios es bueno.

LA CUARTA GENERACION:

Veamos las consecuencias de este pasaje de Joel por lo menos en dos escenarios posibles. Primero veamos como la maldad de los padres puede traer consecuencias nefastas a los descendientes. Para ello tomemos nota de algo extraordinario en algunos siervos de Dios, figuras en la Biblia, que nos dejan una enseñanza que impactan mi vida y por supuesto, también la suya.

 

David es una cuarta generación. Comienza en los lomos de Booz, cuando éste se casa con Ruth la moabita, de allí nace Obed. Obed significa siervo, sirviente, el que sirve en hebreo. Obed engendra a Isaí, cuyo nombre viene de una raíz que significa el que sobre sale, destacado, espectacular, y entonces su hijo David, que ya es cuarta generación, cuyo nombre significa el amado, bien podría entenderse que David seria el siervo, destacado, sobresaliente a quien el Señor amaría tanto como para hacerlo el Rey de Israel.

 

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Usuario desconocido,
5 jun. 2011 19:48
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